Que el Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, cuando se retiraba a su aposento cada noche, juntaba sus palmas, soplaba en ellas y recitaba las suras 112, 113 y114 del Corán (denominadas al mu’awidat). Después frotaba con las palmas de sus manos su cuerpo.
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Texto del hadiz
De Aisha, Al-lah esté complacido con ella, “que el Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, cuando se retiraba a su aposento cada noche, juntaba sus palmas, soplaba en ellas y recitaba las suras 112, 113 y114 del Corán (denominadas al mu’awidat). Después frotaba con las palmas de sus manos su cuerpo”. En otro relato, “que el Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, cuando se retiraba a su aposento cada noche, juntaba sus palmas, soplaba en ellas y recitaba las suras ‘Qul huwa Allahu ahad, qul audhu bi rabbil falaq, qul audhu bi rabbin nas’ [Corán, 112, 113 y114]. Después frotaba con las palmas de sus manos lo que podía de su cuerpo, empezando por la cabeza y el rostro y, a continuación, lo que seguía de su cuerpo. Esto lo hacía tres veces”.
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